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La recogida

Julio 2020

–Te llamo cuando esté abajo.

–Dale, acá te espero. Te amo.

–Te amo.

Quince minutos más tarde

–Ya llegué, baja.

–No sé

–¿Qué cosa no sabes? cuéntame en el carro.

–No sé si debamos ir. Si mi mamá se levanta y se da cuenta que no estoy le da un infarto.

–Tranquila, tus papás no se van a levantar. Si de pronto llega a ocurrir y te llaman, les dices que te fuiste donde Ana.

–¿No lo podemos hacer otro día?

–Sara, por favor, tu fuiste la que me dijo que viniera. Baja y nos vamos.

–El próximo puente ellos suben a la finca, no van a estar pendientes. Ese día vamos.

­–Eso mismo me dijiste hace un mes, y ayer estabas toda brava porque supuestamente yo ya no quería verte.

–No puedo.

–Si puedes.

–No voy a bajar.

–Dejé solo a Mesa por venir donde ti.

–Lo siento, vete otra vez con él.

–Nada, voy a llamar a Laura, que ella si me acompaña.

–Bueno.

Quince minutos más tarde

–Amor, veámonos mañana, yo vuelvo y paso por ti para que almorcemos juntos. Yo compro el sushi.

–No.

­­–¿No me quieres ver?

–No. No te quiero volver a ver.

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